Un descanso saludable, tu mejor aliado

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Un tercio de nuestra vida transcurre en la cama. Algo tan importante como es el sueño no es tan sólo una cuestión de cantidad, sino también de calidad. De nada sirve dormir ocho horas si un colchón demasiado blando o una almohada inadecuada impiden un descanso óptimo.

Un buen día depende de una noche reparadora, y esta de un buen equipo de descanso.
Al elegir los componentes de su cama (colchón, almohada, base), tómese todo el tiempo que necesite y no dude en probarlos, pero no escatime en la compra de los componentes de su cama: considere este gasto como una inversión en salud.

La columna vertebral constituye la parte más importante de nuestro sistema postural (formado por los músculos y las articulaciones que nos mantienen erguidos). Gracias a sus 24 vértebras móviles y a los discos que las separan, sacro t coxis, la columna vertebral proporciona un sostén firme y, a la vez, permite el movimiento.

A lo largo del día, los discos funcionan como un amortiguador, absorbiendo la presión que producen los movimientos y esfuerzos.

Además, al mantener la espalda vertical, la fuerza de la gravedad hace que las vértebras vayan comprimiendo los discos que las separan, por lo que éstos van perdiendo grosor.

De hecho, se calcula que a lo largo del día un sujeto normal pierde hasta 2 cm de altura.

Durante la noche, al estar en posición horizontal, los discos se re-hidratan y recuperan su grosor normal.

Un equipo de descanso saludable se compone de un colchón adecuado, una base adaptable al colchón y una almohada que se elegirá en función de la postura que adoptemos al dormir. Cada uno de estos tres elementos, como veremos más adelante, es fundamental para la salud y el cuidado de nuestra espalda.

Siempre que se pueda elegir es preferible una cama grande, en especial si se duerme acompañado, ya que, de esta manera, podemos cambiar de postura con mayor frecuencia y evitar posturas forzadas.

Como norma general, el colchón debe ser 10 cm más largo que la altura de la persona que duerme en él.

Además, es aconsejable un ancho de al menos 80 cm para cama individual y 150 cm para cama doble.

El colchón debe ser firme y recto, y también suficientemente mullido como para que se adapte a las curvas de su columna. Un colchón excesivamente duro es tan perjudicial como uno demasiado blando, en el que la columna “flota” sin la debida sujeción. Un buen colchón es el que presta apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba.

Un estudio científico realizado por la fundación Kovacs y Flex demuestra que en comparación con un colchón muy duro, uno de firmeza intermedia mejora 2,4 veces más el dolor en la cama, 1,9 veces más el dolor al levantarse y 2,10 veces más el grado de incapacidad física.

Si dormimos boca arriba, la almohada debe ser baja y blanda, para asegurar que la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pie. Si dormimos de costado, la almohada debe ser alta y dura, para mantener el cuello en el eje de la columna dorsal asegurándose que no caiga ni rote.

Esperamos que estos pequeños consejos os sirvan para que vuestro descanso sea saludable, poco a poco iremos ampliando la información para facilitaros esta labor que es tan importante para la salud.

Mª Ángeles.

Fotografías: taringa.net, foro.cinetube.es, claseclub.com, remediosparaelinsomnio.blogspot.com, femenina.es, miklaistoideo.com, aguere-salud.blogspot.com, blogdenenes.com.

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